divendres, 17 de juliol de 2009

San Fermín y RTVE

ALFREDO TORREBLANCA LAFRAYA - Pamplona, Navarra
EL PAÍS - Opinión - 17-07-2009

Quisiera hacer las siguientes consideraciones a RTVE y a los medios de comunicación en general:

1. Los índices de audiencia y la "tradición" no justifican que se promocionen los espectáculos con maltrato de los animales, como es el caso de los encierros que se llevan a cabo en los sanfermines de Pamplona y otros pueblos y ciudades.

2. Nuestra especie está causando daños serios e irreversibles en el medio ambiente del planeta, que afecta entre otros factores a la biodiversidad. El colmo es que además utilicemos especies de animales, mamíferos como nosotros, con un sistema nervioso similar en cuanto a la capacidad de sentir dolor y miedo, para divertir a las personas. Aunque el número de los que disfrutan con esta injusticia fuese muy elevado (que no lo es), no justifica que RTVE la promocione.

3. Una sociedad que no respeta a los animales, no puede respetarse a sí misma. El respeto a las demás especies de animales es un matiz que puede parecer intrascendente, pero es esencial para que la sociedad sea más justa y reconozca una serie de valores que pasan desapercibidos.

Radio Televisión Española debería ser un motor de educación y no de promocionar comportamientos violentos contra seres inocentes, como son los bóvidos que son encerrados, acosados y finalmente linchados públicamente.

Manuel Ruiz Rubio. Córdoba.

COPIO:
¿Vale todo en San Fermín? Ésta es la pregunta que desde hace tiempo me hago. Pero ahora, después de lo ocurrido en los encierros de estos sanfermines, dicha cuestión cobra mayor actualidad. Es verdad que los pamploneses tenemos asumido que el encierro es la parte central de nuestras fiestas y que sin ellos nada sería igual. Pero la dinámica de las propias fiestas, la vorágine en la que nos vemos inmersos, hace que a veces perdamos la perspectiva de la realidad. En estos tiempos en los que la protección de datos de las personas, de su imagen y vida privada está plenamente vigente y en los que, en muchos casos, los propios medios de comunicación se autorregulan a la hora de mostrar determinadas imágenes que puedan ser de especial sensibilidad, parece inconcebible que ello no se aplique a la hora de informar de nuestras fiestas. Y más aún cuando su proyección internacional es tan importante.

Nadie en su sano juicio puede entender a qué obedece la orgía de sangre, terror y dolor que muchos medios de comunicación nos han mostrado, insistente y machaconamente, sobre las espeluznantes cogidas del día 12 en la calle de los Mercaderes y en el callejón de la plaza de toros. ¿Acaso sólo el morbo y el dolor ajeno hacen que se vendan más periódicos o se vean más programas de televisión? Probablemente, esta pregunta no tenga una respuesta, pero a quienes nos ha tocado sufrir esta situación directamente nos indigna que así sea. ¿Acaso las fiestas de San Fermín convierten a Pamplona en una ciudad sin ley en la que vale todo.