divendres, 28 d’octubre del 2011

Un perro ciego y su perro guía


Bien entrenado, un perro puede ser el mejor lazarillo para una persona invidente. ¿Pero qué ocurre si el ciego es otro perro? Un gran danés ha demostrado hasta qué punto llega la inteligencia de estos animales.

Maddison es una hembra gran danés con una inteligencia y un instinto fuera de lo común, que le permiten ser los ojos de Lily, invidente. En su caso, ser una perra lazarilla tiene un mérito especial: Lily es, como ella, un gran danés.
Lily contrajo hace unos años una grave dolencia en sus ojos que obligó a los veterinarios a extraérselos por completo. Las posibilidades de llevar a cabo una vida relativamente similar a la del resto de perros era muy reducidas, e incluso se barajó la posibilidad de sacrificarla. Pero entonces a alguien se le ocurrió hacer un “experimento”: convertir a su compañera Maddison en una perra guía.
La prueba demostró que los perros lazarillos no necesitan muchas órdenes ni un severo entrenamiento para saber cuál es su cometido: durante años, Maddison ha guiado a Lily allá por donde ha ido, unidas ambas por una correa, hasta el punto de que se han convertido en inseparables.
Su tierna historia ha saltado a los medios de comunicación británicos después de que sus dueños comunicaran que ya no podrían ocuparse más de ellas y entregaran a los dos animales a una protectora. Desde entonces, Lily y Maddison buscan un hogar. Debe ser espacioso y con un jardín lo suficientemente amplio como para albergar a un can invidente y a su lazarillo.

La búsqueda no es fácil, y de hecho los dos animales llevan esperando dueño desde el pasado mes de julio, atendidos en un centro de mascotas en la localidad de Shrewsbury, que ahora ha hecho un llamamiento en busca de voluntarios para acoger a esta enternecedora pareja. La responsable del centro, Louise Campbell, está convencida de que bastará con que cualquier amante de los animales contemple a Lily y Maddison durante un minuto para que no pueda resistirse a acogerlos.
“Cuando están fuera, durante la mayoría del tiempo Maddison guía a Lily –explicó Campbell al diario británico Daily Mail-. Basta con que le roce con su cuerpo para que Lily sepa por dónde tenía que ir. Es adorable verlas. Maddison siempre está pendiente de su compañera”. Los interesados pueden llamar a un número de teléfono, (01952) 770225, o visitar la web de este centro, Dogs Trust Shrewsbury
Lily, que ahora tiene seis años, perdió su visión cuando era apenas cachorro por una extraña dolencia que hizo que las pestañas le crecieran dentro de la cuenca de los ojos, lo que obligó a extraérselos. Pero fue a raíz de esta intervención cuando se hizo inseparable de Maddison, un año mayor que ella.

Fuente
La Razón C/ Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)